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I.E."CÉSAR A. VALLEJO MENDOZA"


Promoción 2011- 5ºC

La prestigiosa Banda de Músicos de la I.E. César A. Vallejo Mendoza" Nº81003 dirigida por el Prof. Renzon Salvatierra Franco

domingo, 1 de mayo de 2011

Muere célebre escritor argentino Ernesto Sabato


sábado, 30 de abril de 2011

A los 99 años y aquejado de una seria bronquitis murió el escritor argentino autor de la novela "El Túnel", Ernesto Sabato. Sabato venía arrastrando una serie de complicaciones en su salud y se encontraba ciego hace algunos años, lo que le impidió continuar dedicándose a la lectura y escritura.
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Sin embargo, nunca dejó de lado las artes y estaba sumido en la pintura y en otras actividades.

Su obra "Sobre héroes y tumbas" lo catapultó como uno de los máximos exponentes de la literatura argentina en 1961, al completar la trilogía iniciada por su novela "El Túnel" (1948) y finalizada con "Abaddón, el exterminador".


Ernesto Sabato recibió el Premio Cervantes en 1984, Gabriela Mistral en 1983 y Menéndez Pelayo en 1997. En 2007 también fue propuesto como candidato al Nobel de Literatura. Sin embargo, su aporte a la sociedad argentina no terminó allí. Fue un reconocido defensor de los derechos humanos y en 1984 presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), que desarrolló el informe "Nunca Más" donde se describen los crímenes del gobierno militar (1976 – 1983).


Su última obra fue "España en los diarios de mi vejez" publicada en 2002. Tanto autoridades políticas como personalidades ligadas al mundo del arte trasandino han manifestado su consternación por el fallecimiento del escritor.

http://www.noticiastrujillo.com/index.php?option=com_content&task=view&id=47473&Itemid=60

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miércoles, 27 de abril de 2011

Lanzan concurso de ensayos en homenaje a Arguedas


 

  • Lima, abr. 27 (ANDINA). En el marco de las celebraciones por el centenario de su nacimiento, el Instituto de Estudios Peruanos IEP rinde un homenaje a uno de sus fundadores más destacados: José María Arguedas.


    Esto, a través del Concurso de ensayos: Arguedas, El Perú y las ciencias sociales: nuevas lecturas, que busca promover en los  jóvenes de todo el país nuevas lectura e interpretaciones acerca de la obra de Arguedas, las ciencias sociales y el Perú.

    Para ello se considera tres ámbitos temáticos: Antropología, Educación y Literatura.

    Participan jóvenes investigadores y de todas las profesiones, que tienen máximo 35 años.

    Cada trabajo deberá tener un máximo de 15 páginas, escritas en letra arial 12 espacio simple, incluyendo bibliografía.

    Los trabajos podrán ser presentados hasta el 30 de setiembre vía internet al correo: concursoarguedas@iep.gob.pe.

    El premio es de 2,500 soles para los primeros lugares de cada categoría y  1,700 soles para los segundos lugares de cada categoría.

    Los tres mejores trabajos según los ámbitos temáticos serán premiados y presentados en un seminario internacional que organizará el IEP, además de ser parte de una publicación.

    El Jurado estará compuesto por reconocidos investigadores del IEP y otras instituciones académicas.

    Mayor información en la siguiente dirección: www.iep.gob.pe.

    (FIN) NDP/RES

  • http://www.andina.com.pe/Espanol/Noticia.aspx?id=jCKt1I1aez4=
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sábado, 26 de marzo de 2011

TRUJILLO APAGARÁ SUS LUCES DE 8.30 A 9.30 P.M.

Trujillo apagará sus luces de 8:30 a 9:30 de la noche
viernes, 25 de marzo de 2011

Nos sumamos a campaña mundial La Hora del Planeta

Diversas instituciones y hogares apagarán sus luces entre las 20:30 y 21:30 horas de mañana sábado, en apoyo a la campaña mundial La Hora del Planeta, orientada a mitigar los efectos del cambio climático.


La población apoyará dicha campaña apagando sus luces y artefactos eléctricos, con el fin de disminuir la emisión de dióxido de carbono y otros gases que contribuyen al calentamiento global.

Debemos defender a nuestra madre tierra y velar por nuestro hábitat, que nos brinda sus productos para subsistir.

La Hora del Planeta o La Hora de la Tierra es un evento internacional que se celebra el último sábado de marzo de cada año.

Fuente: http://mail.google.com/mail/?hl=es&shva=1#inbox/12ef16ed59b51d64
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jueves, 17 de marzo de 2011

Vallejo: Ayer , Hoy y siempre...


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miércoles, 16 de febrero de 2011

PCI_ENERO 2011

PCI,
ENERO 2011
FUE ENTREGADO A DIRECCIÓN EL 16 DE FEBRERO 2011
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miércoles, 19 de enero de 2011

La pluma de todas las sangres de Perú


18 de enero de 2011 21:10


Nacido hace hoy cien años, José María Arguedas logró trasladar su ser escindido entre dos mundos, el andino y el occidental, a algunas de las obras capitales de la literatura peruana, en una acto que demuestra una de sus máximas: lograr lo universal desde lo local.

Autor de algunas de las obras clave para entender la nación, o naciones, que pueblan Perú, Arguedas dedicó su vida a otorgar a la cultura andina y quechua el reconocimiento y valor que desde la conquista se le había negado por parte de las castas dominantes, blancos con vocación más europea que autóctona.

Todo ello mientras su personalidad insegura luchaba contra una tendencia depresiva que finalmente lo llevó hasta su trágico final a la temprana edad de 58 años: un tiro en la cabeza que el autor de "Todas las sangres" se disparó en un baño de una universidad limeña y que le produjo la muerte cuatro días después.

Arguedas nació en la localidad andina de Andahuaylas el 18 de enero de 1911, hijo de un abogado cuzqueño que ejercía de juez en diversos pueblos de la zona y de una mujer perteneciente a una acaudalada familia que falleció cuando el escritor contaba con apenas dos años de vida.

La muerte de su madre marcó la vida del literato, cuando su padre volvió a casarse y el pequeño Arguedas tuvo que trasladarse a la casa de su madrastra, quien lo despreciaba y terminó enviándolo a vivir con los criados indígenas de la hacienda.

Gracias a ese contacto, el futuro escritor creció "en las cocinas", imbuido en la visión andina del mundo, el lugar donde encontró el cariño que su madrastra le negaba y que sentó las bases de su personalidad, tal y como reveló muchos años después a su íntimo amigo, el pintor Fernando de Szyszlo, al asegurarle que en Lima siempre se sintió un extraño.

Desde esa posición, que le permitía hablar sobre el mundo andino no como el occidental que se acerca a dicha cultura sino haciéndola propia, Arguedas logró romper con el costumbrismo e incluso trascendió el indigenismo, logrando así dar gran entidad literaria a las historias de los hombres andinos.

"Soy un demonio feliz que habla en cristiano y en indio", dijo durante el discurso, titulado significativamente "No soy un aculturado", pronunciado al recibir el premio Inca Garcilaso de la Vega poco antes de su muerte.

Salieron así de su pluma libros capitales como "Yawar fiesta", "Los ríos profundos" y "Todas las sangres", así como "El zorro de arriba y el zorro de abajo", su testamento literario inconcluso publicado dos años después de su muerte y que trató de reflejar el impacto de la migración andina en la costa.

Aunque sus principales estudios en la Universidad de San Marcos de Lima fueron de literatura, su especialidad fue la etnología, conocimientos que aplicó en continuos viajes a lo largo y ancho del interior de Perú con el objetivo de registrar y poner en valor las músicas, danzas y tradiciones de la sierra peruana.

El reciente reconocimiento que la Unesco dio a la "danza de las tijeras" al nombrarla Patrimonio Cultural de la Humanidad es impensable sin el trabajo previo que Arguedas realizó para llevar este baile, al igual que muchas otras manifestaciones culturales -también cantos y ropas-, a los teatros y plazas artísticas del país.

Tras obtener numerosos galardones, como el Premio Nacional de Fomento a la Cultura, Arguedas fue nombrado en 1963 director de la Casa de la Cultura Peruana y luego del Museo Nacional de Historia.

Para entonces el autor de "Los ríos profundos", su obra maestra para muchos, ya contaba años luchando con una profunda depresión, que incluso le impidió escribir durante cinco años y en 1966 le llevó a un primer intento de suicidio.

Aunque contó en su vida con el reconocimiento de intelectuales y artistas y un gran cariño del pueblo andino, no pudo sobreponerse a su estado de ánimo y tres años más tarde acabó con su vida.

Sin embargo, uno de los últimos recuerdos, apenas dos días antes de su muerte y que sus amigos tienen de él, muestra a un Arguedas distinto: en una fiesta patronal andina, el maestro canta, baila y se divierte con su cercano pueblo de la sierra.

Así al menos lo recuerda el maestro del charango (pequeña guitarra andina) Jaime Guardia en un reciente artículo del diario El Comercio: "No entiendo por qué dicen siempre que Arguedas fue triste, si él era alegre, bailarín y le encantaba contar chistes en quechua".

http://entretenimiento.terra.com.pe/la-pluma-de-todas-las-sangres-de-peru,28dc62e5d9b9d210VgnVCM10000098f154d0RCRD.html

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martes, 18 de enero de 2011

De un país de hij@s de españoles a otro de todas las sangres



José María Arguedas,


(1) "Arguedas es el escritor de los encuentros y desencuentros de todas las razas, de todas las lenguas y de todas las patrias del Perú". (2) Arguedas no fue un testigo pasivo, ni se limitó a fotografiar y a describir, tomó partido.
"Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiraquchas, con lágrimas, amor, o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares, aquí, ahora. Estamos juntos, nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblos de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz, donde cada hombre trabaje, en inmenso pueblo que no odie y sea limpio, como la nieve de los dioses montaña donde la pestilencia del mal no llegue jamás- Así es, así mismo ha de ser, padre mío, así mismo ha de ser, en tu nombre, que cae sobre la vida como una cascada de agua eterna que salta y alumbra todo el espíritu y el camino". (José María Arguedas, Túpac Amaru Kamaq Taytanchisman Haylli Taki, A nuestro Padre creador Túpac Amaru Himno-Canción. Ediciones Salqantay. 1962. Lima).

Nació en Andahuaylas un día como hoy, en 1911. Vivió allí sólo tres años. Al perder a su madre, Victoria Altamirano, él y su hermano Arístides fueron llevados por su padre -Víctor Manuel, un abogado cusqueño- a San Juan de Lucanas. Como hijastros de doña Grimanesa Arangoitia viuda de Pacheco tuvieron una niñez difícil, tanto por la dureza de ella como por la constante ausencia del padre. En la cocina de la casa, doña Cayetana le dio la ternura que le hacía falta y en las tierras lucaninas de músicos, danzantes y comuneros que trabajaban felices en sus faenas, aprendió a cantar, a enamorar en quechua y también a admirar la fuerza de los comuneros, siempre compitiendo entre ellos para arar más profundamente la tierra, limpiar una acequia, bailar en la fiesta del agua o en su apoyo a los danzantes de tijeras preferidos.


Hizo sus estudios de secundaria en colegios diferentes en Ica, Yauyos, Abancay y Huancayo. En 1931, ingresó a San Marcos para estudiar Educación, siendo al mismo tiempo empleado de correos. Se decidió a escribir y contar lo que era el mundo andino luego de leer lo que jueces y literatos escribían sin conocer la realidad, ni sentirla. Imaginemos la furia que sintió cuando López Albújar contaba que los llamados indios no querían a sus mujeres e hijos y preferían a sus animales. En los cuentos de su primer libro, "Agua" (1935) presentó, desde dentro de la cultura quechua, el gravísimo conflicto entre señores e indios, con una poesía y ternura extraordinarias. Su relato Warma kuyay (amor de adolescente) es, tal vez, el mejor.

San Marcos lo acercó al debate político de entonces. Como simpatizante del Partido Comunista tuvo un breve momento de participación política organizada, pronto abandonó la célula cuando su jefe le reprochó emborracharse con los indios y acompañar a los danzantes de tijeras, antes que cumplir con sus tareas revolucionarias. Cuando le dijeron que los comunistas solo tendrían derecho a la alegría después de La Victoria, sintiéndose empequeñecido (chintirukuspa, en quechua) pidió salir de la reunión por un momento y no volvió más. En 1937, por asistir a un mítin de solidaridad con los republicanos españoles, fue apresado en la puerta de la casona de San Marcos y encerrado en "El sexto", la dura cárcel limeña, en la que conoció de cerca el conflicto político entre apristas y comunistas, costeños y serranos, entre la ciudad y el campo. Allí, le sirvieron de consuelo las canciones quechuas aprendidas en Puquio y San Juan, reunidas y traducidas después en un precioso librito "Canto quechua" (1938). Más tarde, en su novela "El sexto", JMA vuelve sobre los conflictos políticos, particularmente entre apristas y comunistas. Ya casado con Celia Bustamante, para recuperarse de su quebrantada salud siguió el consejo médico de volver a los Andes y emprendió el camino de profesor de lengua y literatura en el colegio Pumacahua de Sicuani. Vivió feliz el reencuentro con las piedras trabajadas como si fueran de barro, la luz y belleza del Cusco, el descubrimiento de las danzas, cantos y cuentos de sus estudiantes, de la voz maravillosa de Carmen Taripha, la cocinera del padre Jorge C. Lira en la parroquia de Calca, y los primeros estudios de folklore en el departamento de Antropología de la Universidad San Antonio Abad, con Efraín Morote Best y Josafat Roel Pineda. Estando en Cusco escribió artículos que se publicaron en el diario "La prensa" Buenos Aires, reunidos luego en el libro "Señores e indios", publicado en Cuba por Ángel Rama. En ese fértil período escribió la novela "Yawar Fiesta" (1941) para presentar el mundo de señores indios en la provincia de Lucanas, particularmente en Puquio, a través de los toreros profesionales y los capeadores o jugadores andinos con los toros. Enriquecido con esa experiencia cusqueña, JMA tomó la decisión de estudiar Antropología en San Marcos.

Luego de publicar el relato "Diamantes y pedernales" (1954) y de concluir sus estudios de Antropología, volvió a Puquio en 1955 junto con Josafat Roel Pineda y el sociólogo francés Francois Bourricaud e hizo un trabajo de campo que le sirvió para escribir el libro "Puquio: una cultura en proceso de cambio". En ese viaje, él y Josafat Roel recogieron una segunda versión del mito de "Inka Ri", luego que el propio Roel y el antropólogo Oscar Núñez del Prado, lo oyeran por primera vez, algunos meses antes, a los K`eros del Cusco.

En 1959, la editorial Losada de Buenos Aires publicó su novela "Los Ríos profundos". El éxito fue inmediato, lo situó entre los mejores escritores peruanos y le abrió las puertas para viajar invitado a diversos países. En la ficción, el niño Ernesto recrea una relación de amor y admiración con su padre, siempre ausente, gracias a un diálogo mágico a través de la voz de un trompo (el zumbayllu), los ríos y los vientos, y trata de un conflicto serio entre señores y siervos debido al monopolio de la sal.- No conozco en Perú una prosa con más ternura que la de esa novela.

En 1958, JMA pidió a la Unesco una beca para viajar a España y tratar de responder a la pregunta cuánto de España hay en las comunidades peruanas. Nunca antes antropólogo latino americano alguno había formulado un plan de trabajo como ese. Su libro "Las comunidades de España y Perú", fue su tesis de doctorado en San Marcos en 1963, después de haber publicado en 1962 su cuento "La agonía de Rasu Ñiti", un relato precioso sobre la vida y muerte de un danzante de tijeras, y su poema "Túpac Amaru Kamaq Taytanchisman Haylli Taki", A nuestro Padre creador Túpac Amaru Himno-Canción). En 1963, su amigo Paco Miró Quesada, ministro de Educación en el primer gobierno de Belaunde, creó para él "La casa de la Cultura". Dejó ahí su huella en la revista "Cultura y Pueblo", en la presentación múltiple y constante de la Música, canto y danzas indígenas, principalmente andinas, en los mejores teatros de Lima y en el registro de artistas andinos como el primer reconocimiento oficial de su historia. El 1964, publicó su novela "Todas las sangres".

Después de su tesis de doctorado JMA debió haber sido nombrado con todo derecho profesor de antropología a tiempo completo en San Marcos, pero no fue así. Amigos del Departamento de Humanidades de la Universidad Agraria le ofrecieron un puesto que sería el último. La tesis doctoral y la novela "Todas las sangres", dejaron a JMA agotado, con pocos ánimos para seguir. Un viaje de algunas semanas a Estados Unidos, invitado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y varios viajes a Chile para recuperar su debilitada salud, marcan el momento de la larga crisis final. Su depresión, compañera constante desde su primera infancia, lo condujo en 1966 a un fallido intento de suicidio en el Museo de la Cultura peruana, del que era director.

Con un nuevo amor y un segundo matrimonio, Sybila Arredondo, hizo varios viajes a Santiago para ver a la psiquiatra Lola Hoffman. Su consejo de escribir para no morir lo embarcó en su último proyecto literario y póstuma novela "El zorro de arriba y el zorro de abajo". Si en "Todas las sangres" intentó una visión global del país, con la historia de los zorros asumió el desafío de ver el país dentro del capitalismo global en la media en que Chimbote era el puerto mayor de Perú, convertido en primer exportador de harina de pescado en el mundo. Dos mil años después del encuentro de los zorros yungas de abajo y andinos de arriba en el Pariaqaqa, nevado de la sierra de Lima -tomado del relato "Dioses y hombres de Huarochirí" que él tradujo del quechua- JMA los reunió por segunda vez en Chimbote para tratar de entender la historia contemporánea, al mismo tiempo que en sus "Diarios" iba contando cuán cerca estaba ya de acertar en su decisión de pegarse un tiro, y cuáles eran y habían sido sus convicciones literarias y políticas más importantes en el país que le tocó vivir.

A fines de noviembre de 1969, el tiro que se dio cerca de su oficina en la Universidad Agraria fue definitivo. Unos días después, murió. En los 42 años transcurridos y ahora, en el primer centenario de su nacimiento, JMA es un héroe cultural, un escritor de primera línea y uno de los cimientos firmes para pensar el futuro del país. Miles de jóvenes en todas partes lo toman como un ícono y mentor de lo bueno y mejor que tiene nuestro pueblo aunque estoy seguro que muchos de ellos y ellas lo han leído poco o nada. Lo que importa es lo que saben de él por sus frases que circulan como claves para entender el país. En particular una: "Todas las sangres", que quiere decir, todas las lenguas y culturas, todos los rasgos biológicos existentes en la Costa, los Andes y la Amazonía; todas las naciones que existen escondidas y sometidas a una, la occidental criolla que se siente y define como única. La visión uni-cultural del Perú criollo oficial desde 1821 hasta ahora, expuesta en el ideal del Estado nación de un estado, una nación, un territorio, una lengua, una religión, importado de Europa y Estados Unidos, está en abierta contradicción con la realidad heterogénea y maravillosa del país, de una decena de culturas y por lo menos 50 lenguas, lo que se llama ahora diversidad cultural o multi culturalidad.

En "Todas las sangres", la novela más importante del país, JMA inventa y deja las bases de solución de un gran conflicto entre el capitalismo y el mundo andino, pone en discusión la noción de patria y crea un personaje como Demetrio Rendón Willka, un indio que sabe leer y escribir, que tiene experiencia obrera y sindical, que no cree en Dios, no reniega ni siente vergüenza de su condición de indio, se identifica plenamente con el espíritu colectivo de las comunidades, disfruta con el trabajo-fiesta de la faena y que tiene la prudencia de los grandes sabios andinos, que habla con la fuerza de la naturaleza, que no tiene rabia, pero que quiere cambiar el mundo para que el Perú sea una patria para todos sus hijos y no sólo para los criollos. Quienes criticaron la novela esperaban que JMA reprodujera en la ficción la realidad de entonces y como no conocían a ningún Demetrio Rendón Willka o a ningún capitalista nacional o patriótico, dijeron que la novela tenía graves problemas. Ahora que la Constitución de 2008 sostiene que Bolivia es un país plurinacional y los pueblos indígenas tienen sus derechos colectivos e individuales asegurados, el sueño arguediano cobra una fuerza mayor. ¿No hay acaso un vínculo posible entre Demetrio Rendón Willka y Alberto Pizango? Falta que la cultura se vuelva política, es decir, que no defendamos únicamente el canto, la danza y la Música sino que, además, los pueblos indígenas tengan directa participación en el poder del país, de modo organizado y autónomo. En abril, o mayo próximo, volveré sobre la importancia literaria y política de Arguedas en mi libro "Cien años del Perú y de Arguedas".


Navegar Río arriba
Rodrigo Montoya Rojas

Fuente:
http://diariolaprimeraperu.com/online/especial/de-un-pais-de-hij-s-de-espanoles-a-otro-de-todas-las-sangres_78221.html



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