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I.E."CÉSAR A. VALLEJO MENDOZA"


Promoción 2011- 5ºC

La prestigiosa Banda de Músicos de la I.E. César A. Vallejo Mendoza" Nº81003 dirigida por el Prof. Renzon Salvatierra Franco

sábado, 12 de enero de 2013

13 y 15 de enero. La heroica Defensa de Lima. ¡Desistir nunca, rendirnos jamás! Folios de la Utopía.

De: <dsanchezlihon@aol.com>
Fecha: 12 de enero de 2013 21:23
Asunto: 13 y 15 de enero. La heroica Defensa de Lima. ¡Desistir nunca, rendirnos jamás! Folios de la Utopía.



 
 
 
 
 
 
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
 
2013 AÑO
EVANGELIO VALLEJO DE LA SOLIDARIDAD
Y UNIVERSALIDAD DEL MUNDO ANDINO
 
ENERO, MES DE LA DEFENSA DE LIMA
DEL NACIMIENTO DE ARGUEDAS, HERAUD
Y LOS PARADIGMAS DE MACHUPICCHU
 
PRÓXIMAS ACTIVIDADES
DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
 
 
XIV CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
TELÚRICA DE MAYO, 2013
POR LOS CAMINOS DE VALLEJO
LIMA, TRUJILLO, SANTIAGO DE CHUCO
 
14 Y 15 DE MAYO EN LIMA
16 DE MAYO EN TRUJILLO
 
17,18 Y 19 DE MAYO
EN SANTIAGO DE CHUCO
 
GRAN RECIBIMIENTO
A LOS PARTICIPANTES
EN EL XIV ENCUENTRO
INTERNACIONAL CAPULÍ,
VALLEJO Y SU TIERRA,
17 AL 19 DE MAYO, 2013
 
EL CUERPO DOCENTE DEL ANTIGUO CENTRO VIEJO 271,
LA ESCUELA DONDE ESTUDIÓ EL POETA CÉSAR VALLEJO,
SE HA COMPROMETIDO A ORGANIZAR EL RECIBIMIENTO
A LAS DELEGACIONES VISITANTES DEL XIV ENCUENTRO
INTERNACIONAL CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA, LAS MISMAS
QUE INGRESARÁN AL PUEBLO CUNA DEL POETA, EL DÍA
VIERNES 17 DE MAYO A LAS 3 DE LA TARDE, TAL Y COMO
SE HIZO ANTES, CON BANDAS DE MÚSICOS Y MOJIGANGAS.
 
EN EL XIII ENCUENTRO INTERNACIONAL DEL AÑO PASADO
MÁS DE TRES CUADRAS CONFORMÓ LA MULTITUD, DESDE
SU INGRESO EN "LAS GUITARRAS", RECORRIENDO CALLES
PORTANDO EMBLEMAS, PANCARTAS Y ESTANDARTES;
AVIVANDO CON SUS LEMAS Y AGITANDO SUS BANDERAS.
A SU VEZ, Y A INICIATIVA DE DICHO CUERPO DOCENTE,
SE OFRECERÁ A LOS VISITANTES LA CHICHA DE JORA, AL
ESTILO DE CÓMO SE PREPARA EN SANTIAGO DE CHUCO.
 
Teléfonos Capulí:
420-3343 y 420-3860
99773-9575
 
 
CALENDARIO
DE EFEMÉRIDES
 
13 y 15 DE ENERO
 
LA HEROICA
DEFENSA
DE LIMA
 
 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
 
 
DESISTIR
NUNCA,
RENDIRNOS
JAMÁS
 
"Porque mi patria
es hermosa
como una espada
en el aire…
y yo la defiendo
con mi vida".
Javier Heraud
 
 
1. Un combatiente
cabal
 
¡Jóvenes! ¡Soldados! ¡Guerreros!
Estamos aquí, la Brigada de Capulí, Vallejo y su Tierra, en este altar de la patria, el Reducto Nº 2 de Miraflores, donde se inmolaron tantos peruanos en la Defensa de Lima, izando la bandera del Perú en nuestros corazones, conmemorando los acontecimientos ocurridos el 13 y 15 de enero del año 1881, cuando nuestro país tuvo que hacer frente al acoso de un país inmoral en una guerra que el apóstol cubano, José Martí, al no encontrar razones tuvo que explicarla del siguiente modo, como motivación de Chile para emprenderla:
"… el odio misterioso e implacable: el odio del que envidia una superioridad de espíritu y una largueza de corazón que no posee. El odio del que no inspiraba simpatías hacia el que las inspira. El odio del mezquino al generoso".
¡Qué importante que a César Vallejo lo exaltemos aquí y no únicamente en los salones académicos o propiamente literarios!, sino en este santuario de la patria, donde se inmolaron miles y miles de hombres en la Defensa de Lima, la sangre más noble del Perú ofrendada a la patria el 13 y 15 de enero del año 1881 en las batallas de San Juan Y Miraflores.
 
2. Hito
sagrado
 
¡Qué bueno que lo celebremos a César Vallejo de este modo, como a un guerrero! y lo hagamos sus coterráneos, sus compatriotas de tierra adentro, las personas comprometidas con el destino de nuestro país. Y para desfilar nuestra escolta junto a las escoltas de nuestro ejército de tierra, aire y mar.
Porque aquel hombre que naciera el 16 de marzo del año 1892 en Santiago de Chuco, no solo es el astro más refulgente de la poesía y el humanismo universales, sino un combatiente cabal de las causas nobles del género humano, como es el bien, la justicia, la fraternidad y la solidaridad humanas.
Fueron estos mismos valores que alentaron quienes estuvieron en este lugar, en este suelo y en esta atalaya en la defensa de Lima el año 1881.
Pero también estamos reverentes aquí, en el Reducto Nº 2 de Miraflores, porque este es un altar, un pináculo de heroicidad y un lugar santo. Este es un hito sagrado en la trayectoria de la patria, desde el 13 y 15 de enero del año 1881.
 
3. Los más
egregios
 
Estamos de pie en este lugar porque aquí velaron, aguardaron despiertos, sin pestañear, anhelando una patria digna y libre en aquella hora suprema.
Eran personas que interrumpieron su trabajo pacífico y amoroso para salir a poner su coraje aquí, aunque eso les costara la vida.
Porque salieron a defender nuestra dignidad quienes nunca habían usado armas, enfrentándose a quienes toda su instrucción y consigna era matar.
Se enfrentaban a una caterva que luego empezó a matarse entre ellos mismos en disputa del botín, cometiendo actos que ni siquiera en las hordas de Atila se registran.
Estaban aquí los peruanos de corazón generoso y por tanto los más egregios, que tuvieron que hacer frente a un ejército de invasión y conquista compuesto de una tropa avezada y sanguinaria.
 
4. Se defendía
la vida
 
Estamos aquí porque muchos compatriotas nuestros soñaron en este lugar más que en ningún otro del universo, un país cabal, lleno de júbilo y hermoso en el bien compartido.
Porque aquí ellos nos presintieron, nos anhelaron firmes, incólumes, enterizos. Los miles de peruanos que iban a morir aquel día defendiendo lo más sagrado del Perú, aquí nos soñaron.
¡No los olvidemos jamás!
Y aquel día César Vallejo estuvo aquí presente.
No lo dudemos un solo instante, en absoluto. No lo cuestionemos jamás. De lo contrario es negarlo a él mismo.
Porque aquí se defendía la vida y el sentido más esencial de lo humano que él defendió siempre.
 
5. Poeta
militante
 
Peleó, al lado de quienes aquí murieron, aquel gladiador civil, ejemplo de hombre y paradigma de peruano, quien asumió los valores más genuinos de nuestra cultura y que el movimiento cultural Capulí Vallejo y su Tierra se esfuerza por hacerlos más vigentes en nuestro país.
Y afirmo categóricamente que él estuvo aquí porque a los heridos los mataban. Y él nunca dejó de estar en donde había abuso, injusticia e iniquidad a la cual enfrentar con nobleza e heroicidad.
Entonces ¿cómo no iba a estar presente aquel día? ¿Él que defendía todo lo humano y todo lo justo y todo lo digno?
Porque César Vallejo en muchas circunstancias fue un soldado, un paladín y un guerrero. Y no podía faltar aquel día a aquella cita de honor.
Porque es un poeta militante, combatiente y luchador de todas las causas supremas de la humanidad.
 
6. Premisa
de honor
 
¡Y quien no permitía la ofensa ni el abuso, viniera de donde viniera!
¡Y no lo permitirá! ¡Porque Vallejo está vivo en nosotros y con nosotros!
Porque Vallejo no es deliquio, ni éxtasis. Ni mucho menos elucubración, que son cualidades de excelencia pero que Vallejo es mucho más:
Vallejo es praxis y es acción.
Hay aquí enterradas ilusiones de un país mejor, confundidas con la pólvora, las esquirlas que saltan, el sudor y el jadeo.
Hay aquí muchos mensajes y consignas dichas en el fragor de la batalla, que libramos no porque agredíamos sino porque fue premisa de honor el defendernos.
¡Eso que conste!
Y con ello defendíamos lo irrenunciable en el ser humano: ¡el honor, la dignidad y todos los valores humanos que la vida nos exige acrisolar!
 
7. Esperanza
esparcida
 
Estamos aquí, porque aquí cayeron hombres con ideales y cariños puros.
Y aquí, debajo, quedaron sus cuerpos. De aquellos compatriotas que lucharon con coraje y valentía en la defensa de Lima.
Hay en este lugar sangre regada de ancianos y niños por un enemigo implacable.
¡No la defraudemos nunca! ¡No lo defraudemos jamás!
Hay regada aquí sangre insigne de peruanos de toda edad y condición que nos defendieron a nosotros para tener orgullo en la frente. Sangre de ricos y pobres, de maestros y alumnos.
¡Jamás los defraudemos!
¡Hay mucha esperanza aquí regada y esparcida, que es hora que debamos recoger!
¡A eso hemos venido hoy día hasta aquí!
 
8. Y un lucero
en el alba
 
Estamos aquí, ¡porque somos nosotros en quienes ellos pensaban en esos momentos supremos en que morían!
Porque lucharon por nosotros.
Somos nosotros los que estábamos presentes en sus mentes, en sus sueños y en sus corazones.
En momentos en que el estremecimiento de la guerra a la cual asistieron con pundonor, era su anhelo darnos dignidad para siempre.
Heroicidad que les hizo sobreponerse a las escaseces, a las carencias y desventajas frente a un enemigo bestial que no respetó heridos en ninguna de las contiendas.
Gloria eterna a quienes se inmolaron aquí. En donde desde entonces este es un lucero en el alba. Heroicidad que nos inspira para no doblegarnos.
Y estar más pronto para concurrir a toda cita de conciencia, como aquella. Estemos vigilantes, preparados y con ojo avizor. ¡Y no nos descuidemos!
 
9. Adhesión
a valores
 
Hay guerras en las cuales toca a un pueblo ofrendar su corazón y su coraje. A nosotros en la Guerra del Pacífico nos tocó ofrendar precisamente eso, como también dimos el alma y la vida. Como a otros les tocó poner su codicia y dar rienda suelta a su vileza.
Lo triste es que eso haya ocurrido y no lo reconozcamos debidamente. Y que solo extraigamos amargura y desilusión de aquella contienda.
Hemos puesto más énfasis en la crueldad del enemigo. Y esto nos ha hecho olvidar la generosidad de los nuestros para con nuestra patria.
Nunca fue tan inmensa esa vocación de adhesión a valores como en aquella hora. Resguardar el patrimonio de nuestros antepasados, enaltecer la dignidad nacional, el ser solidarios con el hermano de al lado, con la familia amiga, con el vecino de enfrente, fueron las banderas que se izaron.
 
10. Ser o tener
hermanos
 
Hemos puesto mucho acento en las debilidades y traiciones, aspecto que nos ha hecho olvidar la abnegación, la renuncia y los altruismos sin límites.
Y esta óptica de ver lo malo es más que una traición para quienes ofrendaron su vida generosamente por nosotros.
Ahora nos toca poner énfasis en las generosidades, porque nunca fuimos tan magnánimos.
Nunca resaltó tanto la defensa de la justicia, de la verdad y de lo que no se puede permitir hollar ni mancillar.
Porque esta fue para nosotros una guerra defensiva.
Nunca se sintió más inmensa la noción de ser o tener padres.
Nunca fue más nítido ser o tener hijos. Nunca adquirió más sentido ser o tener amigos. ¡Ser o tener hermanos!
 
11. Es
nuestra herencia
 
En dicha contienda, de parte nuestra, no pelearon individuos sino la familia entera: el esposo, los hijos, la esposa, el abuelo, los niños, en suma: el colectivo social.
Peleaba la unidad sacrosanta del hogar.
Afrontamos esta prueba sacando a flote los sentimientos más puros y genuinos, apelando al sacrificio y hasta a la inmolación.
La Guerra del Pacífico fue una guerra signada por un principio para nosotros fundamental cual fue, es y será eternamente: ser solidarios.
Porque esa es nuestra herencia, por ser descendientes del incario.
Y es solidaridad aquello que nosotros enseñamos al mundo.
 
12. Solidaridad
con el hermano
 
No fue aquella contienda para nosotros una guerra militar sino moral. Fue una guerra en donde lo que resaltó  de parte nuestra fue ser fraternos hasta morir.
Cumplimos con nuestros compromisos y con nuestro deber. Supimos comprometernos, pese a lo mal que nos fuera.
¿Qué pueblo más hermoso entonces como paradigma y ejemplo?
Fuimos solidarios en los momentos más difíciles hasta con nuestros propios agresores: ¡Salvábamos sus vidas! Pese a que nos mataban, no los tratábamos como a enemigos sino como a seres humanos. Rescatábamos náufragos y heridos de las naves que hundíamos.
Después del hundimiento de la nave chilena La Esmeralda salvábamos a los náufragos. Después de encallar la nave peruana Independencia, ellos que huían, regresaron para ametrallar a los náufragos que ya estaban salvos en los farallones.
 
13. Ser legión
y ser soldados
 
Por eso, gloria eterna a quienes se inmolaron aquí el 15 de enero. En donde desde entonces este es un lucero en el alba. Y aquí como en ningún otro lugar César Vallejo está vivo.
Porque Vallejo es insignia de valor y heroísmo.
Y que estemos sus paisanos aquí, quienes hemos tomado la bandera del vallejismo en el Perú, es extraordinariamente significativo.
Porque todos tenemos que estar vigilantes y no parpadear. Tenemos que estar en pie de guerra siempre, sin bajar la guardia.
Eso es lo que nos aconseja la experiencia histórica.
Y Capulí Vallejo y su Tierra es militancia en ese estado de desvelo. ¡Y ser de Capulí es ser legión y ser soldados!
 
14. Estuvo
aquí
 
Y juramos –y creo representar bien a mis compañeros aquí presentes– asistir a todas las citas de honor en todo Reducto Nº 2 que nos demande la patria.
Y juramos comprometernos por un país estrella, lucero matinal en la alborada de un nuevo Perú.
Juramos ser paladines de la consagración a trabajar por un Perú de valores, de honradez, de exactitud, de laboriosidad.
Juramos en ser paladines en salvaguardia de la verdad; de no mentir y no engañar.
Por eso quiero decir aquí que Capulí como movimiento cultural recibe la antorcha que encendieron para siempre quienes estuvieron y murieron aquí.
Y Vallejo estuvo aquí como un paladín, con su espíritu solidario.
 
15. Combatir
hasta vencer
 
Juramos enarbolar con honra y virtud el estandarte de César Vallejo para ir a la marcha de un nuevo Perú y ser émulos de héroes como los que aquí se inmolaron.
Nos comprometemos en la tarea de construir un país en base a esos sueños, esperanzas y a la cultura milenaria que nos constituye, conforma y da sentido y glorifica.
Nos comprometemos a que el Perú será un país hermoso como una espada en el aire.
Y por la capacidad de ser solidarios y fraternos. Es esta esencia y mensaje que no lo perderemos jamás.
Y proclamamos aquí combatir hasta vencer.
– ¡Viva Vallejo!
– ¡Viva Grau!
– ¡Viva Bolognesi!
– ¡Viva Cáceres!
– ¡Viva el Perú!
 
16. Solemne
juramento
 
Permítanme, finalmente, tomar juramento a mis compañeros de la Brigada Capulí, Vallejo y su Tierra, aquí presentes:
– ¡Hermanos! ¡Soldados del contingente de Capulí, Vallejo y su Tierra! ¡Guerreros!
– ¿Juráis, como diría César Vallejo, defender la vida y matar la muerte, venga de donde viniera?
– ¡Sí! ¡Juro!
– ¿Juráis hacer de Capulí, Vallejo y su Tierra el camino de consagración para hacer del Perú una patria hermosa como una espada en el aire?
– ¡Sí! ¡Juro!
– Juráis consagrar su vida a forjar esperanza en el Perú de hoy y de siempre?
– ¡Sí! ¡Juro!
– Si así lo hiciereis que Dios y la patria os lo premien, si no que ellos nos enjuicien y demanden.
Muchas gracias.
 
Discurso en la Ceremonia de Izamiento de la Bandera, en el Reducto Nº2 de Miraflores, atendiendo a la invitación de la Municipalidad de Miraflores, AÑO 2009. Asistieron a esta ceremonia escoltas de la Escuela Militar de Chorrillos, del Ejército, Fuerza Aérea, de la Marina de Guerra del Perú y de Capulí, Vallejo y su Tierra.
 
 
 
Texto que puede ser reproducido
citando autor y fuente
 
Teléfonos: 420-3343 y 420-3860
 
 
Obras de Danilo Sánchez Lihón las puede solicitar a:
Editorial San Marcos: ventas@editorialsanmarcos.com
Editorial Bruño, Perú: ventas@brunoeditorial.com.pe
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Ediciones Altazor: edicionesaltazo@yahoo.es
 
Si no desea seguir recibiendo estos envíos
le solicitamos, por favor, hacérnoslo saber
 
 
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viernes, 9 de noviembre de 2012

JUEVES 15 DE NOVIEMBRE: SIMULACRO DE SISMO




 
__._,_.___
 
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lunes, 17 de septiembre de 2012

Escolares ganan concurso tras descubrir nuevas propiedades de la quinua

Escolares ganan concurso tras descubrir nuevas propiedades de la quinua

Martes 11 de Setiembre del 2012, 08:48 AM

Las alumnas del colegio Heroínas Toledo del Callao tienen que representar a nuestro país en el extranjero el 24 de septiembre, pero no tienen dinero para viajar a Colombia. Las escolares piden apoyo a las autoridades y no darles la espalda.
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domingo, 5 de agosto de 2012

6 de agosto. La épica victoria de Junín. Plan Lector.


De: dsanchezlihon@aol.com

 
 
 
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
 
2012, AÑO
DE LA DEFENSA DEL AGUA PARA LA VIDA Y
CONSTRUCCIÓN DE LOS ANDENES NUEVOS
 
AGOSTO, MES DE LOS NIÑOS,
LAS COMETAS, EL DEPORTE
Y LOS PUEBLOS INDÍGENAS
 
PRÓXIMAS ACTIVIDADES
DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
POR LOS 120 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL POETA
Y 90 AÑOS DE LA EDICIÓN DEL POEMARIO TRILCE
 
4 AL 7 DE AGOSTO, 2012
 
PRESENCIA
DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
EN ISLA NEGRA, VIÑA DEL MAR Y VALPARAÍSO,
EN CHILE, EN LA PRESENTACIÓN
DEL LIBRO MIL POEMAS A VALLEJO
CON LA PARTICIPACIÓN DE
ARMANDO AZCUÑA NIÑO DE GUZMÁN
 
Teléfonos Capulí:
420-3343 / 420-3860
y 997-739-575
 
 
CALENDARIO
DE EFEMÉRIDES
 
6 DE AGOSTO
 
 
LA ÉPICA
VICTORIA
DE JUNÍN
 
PLAN LECTOR,
PLIEGOS
DE LECTURA
 
 
LAS HUELLAS
DE NUESTROS
SUEÑOS
 
 
Danilo Sánchez Lihón
 
 
1.
 
Siendo las 4 de la tarde de hoy, 6 de agosto del año 1824, la batalla ya está irremediablemente perdida para el ejército patriota, integrado principalmente por fuerzas colombianas, peruanas, argentinas, venezolanas y chilenas. Otra vez la victoria es para el arma de la caballería española, hace centurias imbatible.
Pero aún se escucha el choque de sables, el galope y el piafar de los caballos, los gritos y quejidos de los heridos en el aire translúcido de la tarde. Es horrendo el acezar de los que caen atravesados por las lanzas, el bronco retumbar de los cuerpos antes ágiles que se desploman sobre la tierra. El agudo quejido de quienes son atravesados por las espadas, y otra vez el relincho de los caballos al escape. O de los que se doblegan descoyuntados, o abiertos por algún tajo, hecho al quitar el cuerpo el combatiente al cual iba dirigido el sablazo.
Los escuadrones independentistas en estos momentos siguen siendo diezmados por las armas punzocortantes realistas, aunque algunos ya se baten en retirada. El agrupamiento que comanda directamente el general Miller va amenguando desordenado, pese a la bravura con que siguen luchando.
 
2.
 
En estas circunstancias es que el comandante Isidoro Suárez, de apenas 23 años y jefe de los dos escuadrones que no han sido tomados en cuenta para ingresar a batalla, pide a su ayudante de campo, el teniente José Andrés Rázuri, que solicite órdenes concretas al General José de La Mar, acerca de las acciones que deberían tomar.
Ya Bolívar ha emprendido veloz carrera montado en "Palomo" su alazán blanco, huyendo desde el altozano desde donde ha contemplado la batalla, a unirse con la infantería que avanza a dos leguas de distancia al mando del General Sucre.
José Andrés Rázuri se acerca apresurado al General La Mar y aun galopando le consulta:
– El coronel Isidoro Suárez pide órdenes e instrucciones para los dos escuadrones a su mando.
– ¡Que huyan! –Dice a gritos La Mar– ¡Que emprendan la fuga! ¡Sálvense! ¡Escapen como puedan!
 
3.
 
Rázuri espolea su caballo de regreso, bordeando el escenario de la batalla.
Le conmueve el titubeo de nuestras banderas, que aún flamean inhiestas. Y presiente el holocausto de los sueños más acariciados de una patria libre.
– ¿Qué dice? –Insiste Suárez con ansiedad al verle llegar.
Las palabras parecen habérsele atascado en su boca.
Ya terminan de pasar los jinetes españoles persiguiendo a los grupos dispersos de patriotas americanos.
– ¡Cuál es la orden! –Amenaza Suárez haciendo cabriolear su caballo.
Rázuri, al divisar otra vez cómo se escarnece a los nuestros, consciente que arriesga la vida, cambia en su mente y después en su boca la orden. Y las palabras sin vacilar brotan inatajables:
– Dice: ¡Ataquen como puedan! ¡Esa es la orden!
 
4.
 
Rázuri después de haber respondido otra vez ha vuelto los ojos al campo de batalla en el momento en que se acuchilla a varios jinetes patriotas
Al decirlo ha sido consciente, como ironía, que el cambio apenas distan dos sílabas, que ni siquiera modifica totalmente una palabra completa. Pero que de repente de ello depende la libertad de América e ineluctablemente ahora también su destino.
Es inminente que por ello será fusilado, sin atenuantes ni apelaciones al alterar una orden en pleno campo de batalla, cualquiera sea el resultado que se obtenga. El Código Militar en tal sentido es estricto.
Pero todo sacrificio por el sueño de una patria libre vale la pena. Al final, la orden de ¡Escapen!, en el sonido, está tan cerca de: ¡Ataquen! ¡Apenas parece cambiada!
¡Qué ironía! ¡A veces nos divide la vida de la muerte, apenas el hilo de una tela de  araña! ¡Y siempre un soplo más breve u otro más duradero!
 
5.
 
Para Isidoro Suárez la orden, tal y como ha sido anunciada, es lo que él esperaba. Y se regocija por ello. ¡Ahora es el momento de cargar!, piensa.
Por eso, sin demora levanta su espada, investido de un fuego sagrado, tres veces la blande en el aire, que relumbra ante sus más de cien hombres montados sobre mulas y caballos que hieren con sus belfos espumosos el aire de la tarde.
Antes de hincar los talones en los ijares de su corcel, se oye primero decir:
– ¡Soldados! ¡Desenvainen…! ¡Espadas!
Y luego prorrumpe en un grito:
– ¡Húsares del Perú! ¡Al ataque!
Cien voces resuenan como si temblara la tierra en un grito límpido y unánime:
– ¡Al ataque!
 
6.
 
Pican espuelas y arremeten con tal furor que hacen trastrabillar a todo un ejército ya victorioso, a quien atacan por la retaguardia, y quienes ya sentían haber ganado la batalla.
El ímpetu es tal que no dejan jinete sobre caballo enemigo. Uno a uno va cayendo.
Ahora todo es un bosque tupido y trabado de lanzas y sables.
El rasguito de las espadas se oye como bordones graves, o a ratos agudos lamentos de guitarras.
O los gritos de quienes son cercenados o acuchillados con la espada, o atravesados por la lanza, se confunde con los clarines sonámbulos.
El rasguito a alas de moscas de los cuchillos entona con los tambores lejanos.
El vuelo cortante de las espadas, cuando surcan el aire, es el mismo sonido a cuerdas de mandolinas que se rasgan, se rompen y se callan para siempre.
 
7.
 
En Junín todo gira en redondo y es translúcido, abierto a los cuatro confines, donde no hay punto de referencia, salvo el lago como un orto.
Aquí no hay sombra, todo es transparencia, donde hemos subido a soñar un mundo nuevo y mejor.
¡En Junín el aire es esencia, y la esencia es luz inmarcesible! Aquí se está al final y al principio de todo, de la tierra y del cielo.
Colindante a Junín solo caben el sueño y la utopía. Y a encontrar y seguir aquí la huella de los sueños hemos venido.
Peregrinos de una patria nueva, de una realidad mejor para nuestros hijos.
Donde se cabalga como en el techo de la tierra. Y se pelea con los ojos desorbitados por las fantasmagorías.
Hemos soñado tanto la libertad en este aire. Y la hemos sentido como si al fin ya fuéramos a encontrarla. Y, es más, como si ya estuviéramos abrazados a ella.
 
8.
 
Más arriba ya solo quedan las estrellas.
Un paso más y ya es caer al infinito.
Junín es venir a luchar en la cima del mundo.
Aquí hemos subido a idear una patria mejor. En esta frontera y límite con la quimera, donde el aire nos torna luz primigenia.
Aquí todo es translúcido. No sabemos si las espadas son las que antes de ser blandidas cuelgan de nuestros cinturones. O si son las que lucen desenvainadas en nuestras manos.
O si espada es la luz y el aire en nuestros corazones. O si espada es el aire abierto en esta planicie inacabable. O si espada es el viento que bate las espigas de la paja brava de los pajonales.
Aquí el aire que se respira son bocanadas de luceros que parecen iluminar por dentro nuestra sangre, la misma que será ofrendada.
Aquí todo se esclarece, todo se refleja y todo relumbra. Aquí hasta la muerte es transparente. Y todo misterio deja de serlo, porque se lo ve de una a otra orilla, en su centro, de uno a otro de sus bordes.
 
9.
 
¿Cómo es que estamos aquí? ¿De qué manera hemos llegado? ¿Hoy día nos tocará morir? ¿Quién propuso y empezó esta batalla?
Ocurrió que al avizorar la polvareda del Ejército del Rey empezamos a trotar en nuestras cabalgaduras. Y luego a perseguirlos como impulsados por no dejar que nuestro sueño se esfume o desaparezca.
Hacia el costado derecho el lago de Chincaicocha espejea como una lámpara de plata.
Aquí el terreno en cualquier momento se hunde y nuestros caballos se atollan en la tierra negra. Y es incierto cada paso para volver a pisar terreno sólido.
Esto lo ha calculado bien Canterac, quien ha pasado momentos antes por estos mismos parajes. Y ha considerado providencial la oportunidad de atacarnos con su poderosa caballería.
 
10.
 
Es él un sabueso de la guerra que todo lo sopesa al instante y al milímetro. Con él nada queda desprevenido y nada tiene pérdida. Por eso, es él quien ha empezado. Y sabe a ciencia cierta que hoy va a destrozarnos, hasta el punto de hacernos añicos.
Tan seguro está de su victoria que un cuerpo de artillería que tenía apostado detrás de su caballería al mirarnos despreciativo lo ha despachado para que avance junto al resto de su ejército siguiendo su camino, mientras él ha quedado en compás de espera.
Canterac está calculando la velocidad de nuestra marcha, el terreno por el cual atravesamos, la distancia en tiempo que media entre su caballería y la nuestra, los minutos en que le tardaría llegar con sus primeros lanceros a las primeras filas de nuestra tropa.
Se ha figurado incluso las primeras muecas de triunfo  y los primeros estertores de nuestros jinetes. Y todo se viene cumpliendo así con espantoso detalle.
 
11.
 
La caballería nuestra ingresa a una encrucijada por el flanco izquierdo del lago, entre un puñado de rocas escarpadas y el pantano.
Y en el minuto preciso y en el espacio cabal da la orden exacta. Ordena a sus escuadrones, de ir avanzando, a retroceder sorpresivamente hacia nosotros, y en carrera vertiginosa de sus corceles, con furia y demoledor impacto, nos ha asestado un golpe feroz y contundente.
Ya Junín a esta hora parece una bella alborada ensangrentada por miles de sables, lanzas, espadas y cuchillos. Nosotros corremos agitados, embriagados por la sangre, el sudor y el jadear de los caballos.
El ataque frontal que Canterac ha infligido, antes que nuestros escuadrones pudieran salir de la encrucijada de las rocas y el pantano, es de una exquisita genialidad.
El ataque ha sido contundente y demoledor, con un cálculo asombroso entre las distancias, tiempo, terreno del suelo y condiciones de los caballos para llegar en el momento oportuno.
 
12.
 
Además su orden es concluyente:
– ¡Ataque total, a fondo y a muerte!
Y no le han cabido dudas de una victoria plena y absoluta, como en realidad se está produciendo.
Se lucha a 4,100 metros sobre el nivel del mar. Mil jinetes de las fuerzas patriotas están envueltos entre las rocas, el pantano y los aceros afilados de sus enemigos.
1,300 jinetes realistas, ordenados en nueve escuadrones, hace más de mil años no conocen lo que es una derrota.
Solo dos escuadrones de los nuestros han podido desplegarse. Y los demás se apretujan sin ninguna capacidad de maniobra.
Poco a poco la caballería del Rey ha ido ganando la batalla y ya varios escuadrones de los nuestros han iniciaron la fuga.
Es en esta circunstancia que ha ocurrido la consulta y luego el ingreso a batalla de los Húsares del Perú.
 
13.
 
Y en apenas veinte minutos están revirtiendo la contienda. Necochea estaba herido y hecho prisionero y acaba de ser rescatado. Miller huía y ha vuelto. Y en estos momentos contraataca, encerrando a la caballería enemiga entre dos frentes.
Bolívar emprendió la fuga, se dice que para apurar a la infantería, y ver si con ella algo aún se puede salvar.
Pero, en estos momentos, más bien se persiguen a las escuadras realistas. Y Canterac deja el campo de batalla sin creer lo que sus ojos están viendo.
Y es que nunca antes la caballería española había sido abatida de ese modo. Nunca antes había sido tan horrendamente acuchillados y atravesados los jinetes por las lanzas enemigas, aún antes de la Reconquista de España y la expulsión de los moros.
 
14.
 
345 cuerpos de jinetes del ejército realista han quedado regados en el campo de batalla. 400 caballos ensillados con todos sus aparejos pasan a manos del ejército patriota. 17 jefes y oficiales del Ejército del Rey yacen muertos en la pampa. 80 prisioneros, entre jefes y soldados, restañan sus heridas.
No ha habido un solo disparo, ninguna explosión que produjera humo, ninguna detonación ha denigrado ni contaminado esta ara del sacrificio. Una ley sacrosanta ha querido que este sea un rito y una gesta heroica.
No lo ha mancillado el humo de ninguna detonación ni la pólvora de ninguna cobardía. Todo ha sido zumbido de espadas. Todo fuerza del músculo y del coraje.
Ha sido una contienda épica, como nunca viera la historia en un lugar tan alto, en donde las únicas testigos son los cuerpos celestes y las galaxias. En una altura en que el aire se enrarece, la tierra está escarchada y crece aquella paja brava que es el ichu, entre el sueño y la utopía de América.
 
15.
 
Ya ha cesado el combate. Ya se detuvo la persecución.
La trabazón ha sido feroz, tanto que la mitad de muertos patriotas en esta contienda ha sido de los Húsares del Perú, que han quedado regados en el campo.
Algunos cuerpos aún yacen colgados del estribo de los caballos que relinchan y se sacuden impacientes.
Los jinetes del ejército realista del general Canterac sobrevivientes finalmente han emprendido la fuga más humillante durante largos siglos en que no habían sido abatidos.
La masa de bronce de la caballería del Regimiento Húsares del Perú, que se ha investido de gloria esta tarde, en su gran mayoría provienen de Trujillo, Chiclayo, Lambayeque y de la cuenca del Mantaro.
Pero, no nos engañemos: no son blancos, ni altos, ni lucen uniformes rojos con azul, estampados de sutaches dorados.
No nos equivoquemos, son gente del pueblo, como nosotros.
 
16.
 
Los Húsares del Perú es un ejército de montoneros mestizos, la mayoría cetrinos, que han combatido en guerra de guerrillas al ejército colonial, que los teme como a nadie.
Para que no quepa dudas, todos visten de poncho, a ratos increíblemente colgado del hombro. Y todos tienen un lazo envuelto que cuelga de la silla de sus caballos.
En su mayoría usan un sombrero gacho de lana de vicuña en la cabeza.
Como armas tienen espadas, cuchillos, lanzas o picas que manejan con increíble destreza.
Ellos ya se han enfrentado en cientos de escaramuzas al ejército español.
Ellos mismos se han organizado y no reciben pago alguno de nadie.
700 peruanos se han incorporado en Rancas al ejército libertador el día 3 de agosto, es decir hace tres días. Y ellos son los que han dado la victoria.
 
17.
 
Cuando los primeros mensajeros han llegado hasta el refugio de Bolívar y le han dado la noticia de la victoria este no podía creerla.
– ¡Imposible! –Ha sido la palabra más frecuente que ha salido de su boca.
Su expresión ha sido de incredulidad total, hasta ver el parte de batalla que le enviara el General Miller, escrito apresuradamente a lápiz.
Informado por la unanimidad de los jefes su primer gesto ha querido inmortalizar la gloria de la caballería peruana dictaminando que el nombre de Húsares del Perú pase a denominarse Húsares de Junín, decisión a su vez desacertada.
Sin embargo, el General La Mar, jefe de la división peruana ha mandado llamar al teniente José Andrés Rázuri, natural de San Pedro de Lloc, población muy cerca de Trujillo, sobre quien pende orden de fusilamiento, y a quien interroga.
Tras amonestarle severamente con gesto adusto por su intolerable indisciplina, le dice de manera tajante:
 
18.
 
– Supongo que usted conoce el Código Militar.
– Sí, mi general
– ¿Entonces, que significa cambiar una instrucción en el campo de batalla?
– Pena de muerte inminente e inapelable.
– ¿Es usted totalmente consciente de ello?
– Sí, mi General.
– Entonces, ¡deme una razón valedera y convincente por la cual no deba yo fusilarlo! O, ¿quiere morir?
– Amo la vida, mi General.
– Quiero decirle primero que soy consciente, y todo el ejército patriota lo sabe, que a usted se debe la victoria de esta tarde, pero ya sabe que en este tipo de decisiones los resultados no cuentan, cualesquiera que hayan sido.
 
19.
 
– Sí, mi General.
– ¿Entonces? Dígame una razón.
– Si me permite, le diré dos: La primera: Decidí arriesgar mi vida porque continúa el complot en contra del Ejército del Perú, que se nos dejó fuera de la batalla en nuestro propio suelo.
Aludía a que esos dos escuadrones Bolívar los había desestimado completamente. Ni los tomó en cuenta. Los dejó en la retaguardia por olvido o por desprecio.
­– Esta aseveración agrava su situación. ¿Y la segunda?
– Vi la huella de nuestros sueños entre la yerba y la escarcha en la pampa de Junín. Y consideré que nuestro ejército debía seguir esas huellas.
La Mar se queda largo rato mirándolo:
– Usted me ha dado dos razones trascendentes. Y admiro su coraje, ¡soldado!
Y levantándose de su asiento lo abrazó efusivamente.
 
20.
 
Ahora bien: ¿por qué fue importante la victoria de Junín? Por lo siguiente: el arma principal del ejército español en tierra siempre fue la caballería, desde tiempos inmemoriales. Y jamás significó tanto destrozar esa moral, como esta vez. En esta batalla se destruyó un mito. Y ya sin mito el ejército realista dejó de ser invicto.
En Junín el ejército patriota venció al arma de caballería del ejército español, considerada imbatible. Así como sucumbió la Armada Invencible española de Felipe II, el 31 de julio de 1588 ante el ataque inglés, así en las pampas de Junín los montoneros del Regimiento Húsares del Perú asestaban el golpe mortal a las tropas de caballería del Rey español.
La gloriosa caballería realista sufrió su revés más total y profundo. Nunca antes la caballería española había sido vencida de esa manera. El caballo soberbio y piafante hasta cuando muere, había sido para los aborígenes la muestra de que los conquistadores eran dioses.
A partir de ahora el caballo ya no estaba más en las manos del conquistador sino en las nuestras.
 
 
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jueves, 2 de agosto de 2012

Adolescente peruano gana Concurso Mundial de Excel

Eduardo Velarde, un estudiante de educación secundaria del colegio Juan XXIII, obtuvo el primer lugar del concurso mundial de Excel organizado por la compañía Certiport, socia de la poderosa Microsoft, y que se realizó en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos.

El joven de solo 15 años había clasificado a esta importante competición tras ganar campeonato nacional organizado por Edutec Perú entre alumnos de instituciones educativas nacionales. Velarde obtuvo una distinción que tradicionalmente solo consiguen los estudiantes asiáticos.

El concurso también proclamó campeones mundiales a otros estudiantes extranjeros que concursaron con las herramientas Word y PowerPoint.

La competencia de Certiport no solo mide la eficiencia en el uso de la herramienta, sino también su aplicación en diferentes campos, informó el Colegio Juan XXIII. Eduardo participó en Las Vegas con estudiantes de más 50 países.
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